PASIÓN Y TRADICIÓN PARA SEGUIR CREANDO NUESTRO MEJOR ACEITE DE OLIVA

El Cortijo de Santa María de Limones (Granada) se remonta a mediados del S. XVIII. En él nació Juan García Jiménez quien, a lo largo del siglo pasado, adquirió los olivares que rodeaban al cortijo y dedicó su vida a la ganadería y a la producción de un aceite de oliva elaborado únicamente con métodos tradicionales que fueron transmitidos de generación en generación. Hoy, su familia continúa con ese legado en la búsqueda del oro verde de mayor pureza y sabor.
La pedanía de Limones, perteneciente al municipio de Moclín, se encuentra en la zona de los Montes orientales de Granada. Ya en la época romana, la pedanía estuvo habitada. Aún quedan poblados en la Loma de la Era y el Rosalejo. Los hispano-musulmanes que conquistaron la península ibérica lo denominaron Beleymon con la construcción de una torre de vigilancia datada en 1488. Sus tierras producen, además de aceite de oliva, cereales, hortalizas y algunos frutales. 
El aceite de oliva es inherente a la cultura mediterránea junto al vino y al pan. Su cultivo se inició entre los años 4000 y 3000 antes de Cristo con uso no sólo culinario sino para cosmética, medicina, iluminación y perfumería. Los griegos consideraban a la diosa Palas Atenea, conocida por los romanos como Minerva, la creadora del olivo, el cual simboliza paz, fertilidad, santidad y gloria.